Expertos desaconsejan los genéricos en epilepsia
La disponibilidad de genéricos de antiepilépticos ha estimulado el debate sobre la conveniencia de la sustitución del fármaco recetado por el médico por su versión genérica. Expertos consideran poco conveniente que se someta al enfermo a cambios de fármacos porque en epilepsia la bioequivalencia es un concepto ambiguo.
Madrid, 8 de octubtre de 2005 (azprensa.com)
Una encuesta realizada entre 974 pacientes y 435 médicos de Reino Unido, Francia, Alemania, España y Canadá ha arrojado como resultado que más del 70 por ciento de los participantes considera “inaceptable” y hasta peligroso sustituir los fármacos antiepilépticos por su fórmula genérica.
La gran disponibilidad de fármacos genéricos antiepilépticos en toda Europa, incluida España, ha disparado la alarma entre los facultativos que creen que debe haber un debate entre médicos y pacientes antes de imponer por decreto la sustitución de unos fármacos complejos cuyos cambios pueden perjudicar al paciente.
Según ha trascendido en el Congreso de la Federación Europea de Sociedades Neurológicas (EFNS), la epilepsia es una enfermedad en la cual la sustitución de fármacos de marca por fórmulas genéricas, sin la aprobación del médico, es médicamente “inapropiada e inaceptable”. A pesar de esto, en algunos países europeos los farmacéuticos pueden sustituir los medicamentos originales por genéricos, sin informar al facultativo o al paciente. Un hecho que desconocían uno de cada cinco médicos y dos de cada tres enfermos, según la encuesta.
Para muchas enfermedades, la sustitución de fórmulas de marca por fármacos genéricos es segura y ampliamente aceptada. Pero en el caso de la epilepsia, las pequeñas diferencias en los niveles de los fármacos pueden afectar negativamente a la respuesta de los pacientes al tratamiento. Al responder la encuesta, el 89 por ciento de los médicos coincidió en que no debería permitirse dicha sustitución. Las Recomendaciones Terapéuticas en Epilepsia publicadas por la Sociedad Andaluza de Epilepsia afirman tajantemente:_“La utilización de fármacos genéricos, con diferencias admitidas de hasta un 20 por ciento de bioequivalencia con respecto al fármaco de referencia, puede plantear problemas con algunos medicamentos cuyas características farmacológicas los hacen difíciles de dosificar”.
Equivalencias ambiguas
Éste parece ser el caso de las drogas antiepilépticas (AED). Para el doctor José Luis Herranz, neurólogo del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, en Santander, el término bioequivalencia puede resultar ambiguo en determinadas ocasiones: “Usado en la mayoría de las publicaciones, implica equivalencia en la biodisponibilidad de dos formulaciones, no equivalencia en el efecto clínico que producen en un paciente. De hecho, puede ocurrir que dos productos sean bioequivalentes y produzcan efectos clínicos diferentes”. El 91 por ciento de los pacientes encuestados comparte totalmente esta opinión, y considera que le desagradaría recibir un medicamento que no le haya sido recetado específicamente por su médico.
“Esta encuesta refuerza la importancia y el cuidado continuo que requiere el tratamiento de la epilepsia”, afirmó en el congreso una de las principales autoras de la encuesta, la profesora Pamela Crawford, neuróloga del Hospital York District, en Reino Unido. “Aunque los fármacos genéricos pueden contribuir a cubrir los gastos de la sanidad pública, la epilepsia es una enfermedad en la que la sustitución por genéricos podría poner en peligro el control de las convulsiones y perjudicar así a los pacientes”, dijo.
Por su parte, la Oficina Internacional para la Epilepsia (International Bureau for Epilepsy - IBE, por sus siglas en inglés) ha organizado una campaña para pedir a los médicos de pacientes epilépticos que les expliquen exhaustivamente los riesgos potenciales que conlleva para ellos el cambio de los antiepilépticos que les ha recetado el médico por una fórmula genérica. “Los médicos tienen el compromiso de concienciar y educar a los pacientes acerca de la importancia de la medicación y de asegurarse de que la modificación del tratamiento se realiza únicamente una vez se hayan debatido sus consecuencias entre los médicos y los pacientes. Esta responsabilidad servirá para que ambos garanticen la continuidad de los antiepilépticos”, dijo Philip Lee, ex presidente de la IBE.
Según este experto, cuando los pacientes y los médicos acuerden que los tratamientos no se deben modificar, el facultativo deberá instruir al farmacéutico para que no lo sustituya por fármacos genéricos. Si el prescriptor no adopta ninguna medida al respecto, se podrá sustituir el tratamiento por el genérico sin la autorización del paciente o del médico. Médicos de toda Europa pueden acogerse a esta campaña a través de la web www.ibe-epilepsy.org y adherirse a la de apoyo que está siendo promovida por el IBE, y respaldada por GlaxoSmithKline.
La epilepsia es el trastorno cerebral grave más común del mundo. Se estima que aproximadamente 50 millones de personas padecen esta enfermedad crónica.
Madrid, 8 de octubtre de 2005 (azprensa.com)
Una encuesta realizada entre 974 pacientes y 435 médicos de Reino Unido, Francia, Alemania, España y Canadá ha arrojado como resultado que más del 70 por ciento de los participantes considera “inaceptable” y hasta peligroso sustituir los fármacos antiepilépticos por su fórmula genérica.
La gran disponibilidad de fármacos genéricos antiepilépticos en toda Europa, incluida España, ha disparado la alarma entre los facultativos que creen que debe haber un debate entre médicos y pacientes antes de imponer por decreto la sustitución de unos fármacos complejos cuyos cambios pueden perjudicar al paciente.
Según ha trascendido en el Congreso de la Federación Europea de Sociedades Neurológicas (EFNS), la epilepsia es una enfermedad en la cual la sustitución de fármacos de marca por fórmulas genéricas, sin la aprobación del médico, es médicamente “inapropiada e inaceptable”. A pesar de esto, en algunos países europeos los farmacéuticos pueden sustituir los medicamentos originales por genéricos, sin informar al facultativo o al paciente. Un hecho que desconocían uno de cada cinco médicos y dos de cada tres enfermos, según la encuesta.
Para muchas enfermedades, la sustitución de fórmulas de marca por fármacos genéricos es segura y ampliamente aceptada. Pero en el caso de la epilepsia, las pequeñas diferencias en los niveles de los fármacos pueden afectar negativamente a la respuesta de los pacientes al tratamiento. Al responder la encuesta, el 89 por ciento de los médicos coincidió en que no debería permitirse dicha sustitución. Las Recomendaciones Terapéuticas en Epilepsia publicadas por la Sociedad Andaluza de Epilepsia afirman tajantemente:_“La utilización de fármacos genéricos, con diferencias admitidas de hasta un 20 por ciento de bioequivalencia con respecto al fármaco de referencia, puede plantear problemas con algunos medicamentos cuyas características farmacológicas los hacen difíciles de dosificar”.
Equivalencias ambiguas
Éste parece ser el caso de las drogas antiepilépticas (AED). Para el doctor José Luis Herranz, neurólogo del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, en Santander, el término bioequivalencia puede resultar ambiguo en determinadas ocasiones: “Usado en la mayoría de las publicaciones, implica equivalencia en la biodisponibilidad de dos formulaciones, no equivalencia en el efecto clínico que producen en un paciente. De hecho, puede ocurrir que dos productos sean bioequivalentes y produzcan efectos clínicos diferentes”. El 91 por ciento de los pacientes encuestados comparte totalmente esta opinión, y considera que le desagradaría recibir un medicamento que no le haya sido recetado específicamente por su médico.
“Esta encuesta refuerza la importancia y el cuidado continuo que requiere el tratamiento de la epilepsia”, afirmó en el congreso una de las principales autoras de la encuesta, la profesora Pamela Crawford, neuróloga del Hospital York District, en Reino Unido. “Aunque los fármacos genéricos pueden contribuir a cubrir los gastos de la sanidad pública, la epilepsia es una enfermedad en la que la sustitución por genéricos podría poner en peligro el control de las convulsiones y perjudicar así a los pacientes”, dijo.
Por su parte, la Oficina Internacional para la Epilepsia (International Bureau for Epilepsy - IBE, por sus siglas en inglés) ha organizado una campaña para pedir a los médicos de pacientes epilépticos que les expliquen exhaustivamente los riesgos potenciales que conlleva para ellos el cambio de los antiepilépticos que les ha recetado el médico por una fórmula genérica. “Los médicos tienen el compromiso de concienciar y educar a los pacientes acerca de la importancia de la medicación y de asegurarse de que la modificación del tratamiento se realiza únicamente una vez se hayan debatido sus consecuencias entre los médicos y los pacientes. Esta responsabilidad servirá para que ambos garanticen la continuidad de los antiepilépticos”, dijo Philip Lee, ex presidente de la IBE.
Según este experto, cuando los pacientes y los médicos acuerden que los tratamientos no se deben modificar, el facultativo deberá instruir al farmacéutico para que no lo sustituya por fármacos genéricos. Si el prescriptor no adopta ninguna medida al respecto, se podrá sustituir el tratamiento por el genérico sin la autorización del paciente o del médico. Médicos de toda Europa pueden acogerse a esta campaña a través de la web www.ibe-epilepsy.org y adherirse a la de apoyo que está siendo promovida por el IBE, y respaldada por GlaxoSmithKline.
La epilepsia es el trastorno cerebral grave más común del mundo. Se estima que aproximadamente 50 millones de personas padecen esta enfermedad crónica.
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