Archive for November, 2010

Pseudocrisis: cuando parece epilepsia pero no lo es

Written by epilepsia on Monday, November 22nd, 2010 in Epilepsia.


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Pseudocrisis: cuando parece epilepsia pero no lo es

Alrededor del 20 por ciento de los pacientes tratados como epilépticos no responden a la medicación y los médicos advirtieron que una de las posibles causas es que sufren diferentes tipos de eventos no epilépticos denominados pseudocrisis.

Ante estos epidosios, la medicación indicada no sirve para su tratamiento, por lo que los especialistas advirieron que el diagnóstico preciso es fundamental para la mejoría del paciente y es justamente el inicio de su tratamiento.

Graciela Romanó , consultora de Neuropediatría del Sanatorio de los Arcos, explicó que una crisis epiléptica “es una alteración brusca y transitoria causada por una actividad anormal de las neuronas que puede causar, además de sensaciones emocionales y comportamientos extraños, espasmos musculares y pérdida de conocimiento”.

Romanó detalló que las principales causas para su ocurrencia en los niños “son los trastornos perinatales, las infecciones intrauterinas, toxoplasmosis, rubéola, citomegalovirus o herpes”.

“Entre las causas genéticas se encuentran los trastornos en el parto, las alteraciones metabólicas y las malformaciones del sistema nervioso central. Pero también puede darse a cusa de infecciones como meningitis y encefalitis”, indicó la especialista.

La epilepsia es la predisposición a sufrir crisis epilépticas repetidas y la padecen del 5 al 10 por ciento de la población, mientras que el 20 por ciento de este grupo sufre de epilepsia refractaria, lo que significa que no responden a medicación, limitando así su calidad de vida.

“Una de las posibles causas por las que no se obtiene respuesta de la medicación puede ser debido a que el paciente no sufre realmente de epilepsia”, advirtió Romanó.

La especialista puntualizó que “esta enfermedad debe ser distinguida de una gran variedad de eventos no epilépticos denominados pseudocrisis que son trastornos paroxísticos (de aparición brusca) con manifestaciones similares a las crisis epilépticas pero que pueden tener origen neurológico o psiquiátrico”.

En este sentido, añadió que “un correcto diagnóstico es fundamental para la mejoría del paciente y es justamente el inicio de su tratamiento: se calcula que el error de diagnóstico de la epilepsia es aproximadamente del 30 por ciento”.

Por otro lado, comentó que las pseudocrisis que presentan los recién nacidos “son generalmente fenómenos motores de naturaleza no epiléptica, benignos y que no alteran su neurodesarrollo”.

“El más común es el temblor, movimiento oscilatorio, involuntario y rítmico de alta frecuencia y baja amplitud, como el de la barbilla que es desencadenado por el llanto. Se calcula que 2 de cada 3 bebés recién nacidos sanos presentan temblores durante sus primeros tres días de vida que suelen desaparecer poco tiempo después”, agregó la experta.

Romanó indicó que “los temblores denominados “finos” son benignos y están asociados a un reflejo natural de estiramiento”, pero aseguró que “cuando los temblores presentados son los llamados “gruesos” pueden deberse a una patología intra-craneana que hay que determinar”.

“Si el temblor es excesivo, puede ser que durante la gestación del bebé la madre haya abusado de drogas como la cocaína, la marihuana o aquellas utilizadas para la rehabilitación; o porque pudo haber inhalado determinadas sustancias volátiles del ambiente que son perjudiciales para la salud”, aseveró.

Asimismo, puso de relieve que existen otros tipos de pseudocrisis en recién nacidos “como el mioclonus de sueño que consiste en pequeñas sacudidas de un miembro debido a una contracción muscular breve e involuntaria durante este período”. “Normalmente es benigno, se debe a una inmadurez en el tronco y el neurodesarrollo del bebé es totalmente normal. Se trata de un fenómeno esporádico: generalmente ocurre hasta los 35 días y luego desaparece”, dijo.

Para la especialista, los cuadros más complejos que pueden presentarse son “la tortícolis paroxística benigna, episodio de flexión lateral de cuello asociada con vómitos y movimiento anormal de ojos; o la hiperplexia neonatal que consiste en una rigidez muscular generalizada”.

No obstante recomendó “tener en cuenta que en los lactantes pueden darse otros episodios que también forman parte del grupo de eventos paroxísticos no epilépticos: apnea, otros eventos cianóticos, hiperexitabilidad y eventos relacionados con el sueño, como terrores nocturnos y narcolepsia”.

“En niños más grandes, debe tenerse en cuenta episodios vasovagales, eventos relacionados con la fiebre, tics, estereotipias, migraña, ataques de pánico y de ansiedad”, señaló.

Al respecto, Romanó comentó que “existe una significativa variedad de eventos epilépticos y no epilépticos que presentan gran dificultad diagnóstica, lo cual provoca un dilema diagnóstico para el profesional”.

“Los eventos no epilépticos son dos veces mas comunes que los epilépticos, muchos de estos casos deben ser presentados como eventos paroxísticos no clasificados. Es fundamental frente a estos episodios hacer la consulta apropiada con un especialista para poder definirlo e iniciar un tratamiento precoz, evitando así tratamiento farmacológicos prolongados”, concluyó.

noticias.terra.com.ar

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Los hijos adolescentes de madres epilépticas podrían tener un menor rendimiento académico, según plantea un estudio

Investigadores señalan que tomar más de un medicamento anticonvulsivo durante el embarazo debería evitarse a ser posible

Por Julia VanTine
Reportero de Healthday

JUEVES, 4 de noviembre (HealthDay News/HolaDoctor) — A los hijos adolescentes de mujeres que tomaron dos o más medicamentos para la epilepsia durante el embarazo les va peor en la escuela que a sus compañeros que no tuvieron una exposición prenatal a estos medicamentos, encontró un estudio sueco de gran tamaño.

Además, los hijos adolescentes de madres epilépticas tendían, en general, a puntuar más bajo en varias materias, entre las que se encontraban matemáticas e inglés.

Los hallazgos respaldan investigaciones anteriores que relacionan la exposición prenatal a medicamentos para la epilepsia, particularmente al ácido valproico (con nombres de marca Depakene y Depakote), a los efectos negativos sobre la capacidad del niño para procesar información, resolver problemas y tomar decisiones.

“Nuestros resultados sugieren que la exposición a medicamentos antiepilépticos en el útero podría tener un efecto negativo en el neurodesarrollo de un niño”, dijo la autora del estudio la Dra. Lisa Forsberg del Hospital Universitario de Karolinska.

El estudio aparece publicado en línea en la edición del 4 de noviembre de Epilepsia.

El estudio era retrospectivo, es decir que analizó un periodo anterior de tiempo. Mediante el uso de registros nacionales de antecedentes médicos y un estudio realizado por un hospital local, Forsberg y su equipo identificaron a las mujeres epilépticas que dieron a luz entre 1973 y 1986, así como aquellas que tomaron medicamentos antiepilépticos durante el embarazo. Posteriormente, el equipo obtuvo los registros de rendimiento escolar de los niños de un registro que proporciona las calificaciones de todos los estudiantes que abandonan la escuela a los 16 años, la edad en que termina la enseñanza obligatoria en Suecia.

Los investigadores identificaron a 1,235 niños de madres epilépticas. De los cuáles, 641 niños fueron expuestos a un medicamento antiepiléptico y 429 a dos o más; 165 niños no tuvieron una exposición conocida a los medicamentos.

Los investigadores luego compararon el rendimiento escolar de esos niños con el de los demás niños suecos (más de 1.3 millones) durante un periodo de 13 años.

Los adolescentes expuestos a más de un medicamento antiepiléptico en el útero eran menos propensos a tener una calificación final que los de la población general, señaló Forsberg. No recibir una calificación final significa normalmente no que se asistió en general a la escuela debido a algún déficit mental, explicó.

Aunque los adolescentes expuestos a un solo medicamento anticonvulsivo no tenían el mismo riesgo, eran menos propensos a pasar con calificaciones excelentes. Esto podría deberse a la influencia de los medicamentos antiepilépticos durante la vida fetal, pero también puede ser el resultado de factores relacionados con la epilepsia, tales como factores genéticos, factores sociales y el efecto de las convulsiones de la madre, señaló Forsberg. “Por tanto, estos datos se deben interpretar con precaución”.

Entre los medicamentos antiepilépticos además del ácido valproico se encuentran la fenitoína (como Dilantin y Phenytek) y la carbamazepina (como Tegretol y Carbatrol). El estudio destacó que en comparación con otros medicamentos antiepilépticos, el uso de ácido valproico durante el embarazo parece tener una mayor influencia negativa en las habilidades cognitivas. Sin embargo, Forsberg señaló que de este estudio no se pueden sacar conclusiones específicas sobre el ácido valproico, ya que sólo una pequeña cantidad de los niños estudiados fueron expuestos a este medicamento.

También existe evidencia de que tomar varios medicamentos epilépticos puede hacer más daño que tomar sólo uno. Es por eso que la Academia Americana de Neurología (American Academy of Neurology) recomienda tomar sólo un medicamento durante el embarazo, si es posible, y probar otros medicamentos distintos al ácido valproico.

La Dra. Jacqueline A. French, profesora de neurología del Centro Médico Langone de la Universidad de Nueva York (NYU) y directora del Consorcio de Ensayos Clínicos del Centro Integral para la Epilepsia del Centro de la NYU, dijo que la naturaleza retrospectiva del estudio hace que sea difícil controlar otros factores desconocidos que pudieron haber afectado los resultados. Por ejemplo, el estudio no tomó en cuenta la frecuencia con que las madres tenían crisis convulsivas durante el embarazo o durante los primeros años críticos de la vida del niño.

“Creo que eso pudo haber tenido un impacto en el desarrollo del niño”, señaló French. “No podemos excluir la posibilidad de que una mujer que toma medicamentos antiepilépticos y cuyos ataques están bien controlados pueda tener un hijo con la misma probabilidad de destacar en los estudios que otras mujeres que no los toman”.

Forsberg estuvo de acuerdo, señalando que la mayoría de los niños expuestos a medicamentos antiepilépticos acaban la escuela, y que la mayoría de los hijos de madres epilépticas nacen y permanecen sanos.

Sin embargo, los resultados del estudio apoyan las recomendaciones actuales de que las mujeres embarazadas tomen un solo medicamento antiepiléptico a ser posible. También recomienda a las mujeres epilépticas que planifiquen sus embarazos. “De este modo, estas mujeres y sus médicos pueden diseñar planes de tratamiento individuales para que el embarazo sea seguro para la madre y el niño”, apuntó.

healthfinder.gov

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